jueves, 11 de agosto de 2011

Prefiero aprovechar los impulsos.


Soy independiente, 
me encanta hacer las cosas sin tener que dar explicaciones. 
Me enfado muy deprisa, aunque se me pasa muy rápido. Si tu pasas, yo más. Prefiero vivir de sorpresas, valorar cada detalle, guiarme por impulsos. Vivirás sin saber lo que te espera conmigo. También te darás cuenta de que en realidad, soy algo vergonzosa y muy cabezota. Me gusta tener esa mirada perdida en algún pensamiento bonito, sentir esa sensación, esa que me hace perder los nervios...

Las personas vienen y van.

Ayer, 10 de agosto.
Tuve que acompañar a alguien a la estación, me jode tener que despedirme de alguien así, solo pienso que espero que vuelvas pronto, pequeño.


Y esta foto de arriba...
Del cumpleaños de una de mis amigas, nos lo pasamos genial, nos encantó verte sonreir todo el día, ojala se vuelva a repetir pronto.
El día de ayer fue especial para todos , espero que para ti también amor.
Felicidades <3

Estúpido que me lo tenga que decir tu inconsciente.


Sí, idiota, bebe. Bebe conmigo, a ver si así de una vez, eres capaz de decirme lo que sientes de verdad. No lo que sale por tu boca, ni lo que quieres creer que sientes, eso no.
Habla con tu interior, créelo a él, es de la única forma que te vas a dar cuenta de que estás totalmente confundido. 

lunes, 8 de agosto de 2011

Ludópata :)

Una pequeña viciosa, me ha conseguido eso tangando a la tía hasta que nos pilló... pero no pasa nada. La arruiné y encima los tengo yo pero.. ¡fue con mi ayuda! gracias a mi ánimo ¿eh? jajaja
Vaya colombinas... vaya noche la de ayer, faaaaaantásticas todas.
Y el negro que casi nos viola, si ejque no pué sé.
Pequeñas, gracias<3

viernes, 5 de agosto de 2011

Pescaito.

Mereció la pena. Saltar, cantar y disfrutar del momento. Teniendo alrededor a lo mejor, ¿qué más quieres? 
04.08.11

jueves, 4 de agosto de 2011

Someone out there loves you.



Porque cuando, rezagada, me hice con el paso del grupo observé que no era aquéllo lo que quería. Que mis oídos gemían de dolor cuando les escuchaba y que mis ojos, de inmediato, se cerraban. Por puro terror a encontrarse a esas pobres palabras flotando por la humedad que, poco a poco, las hundía en el suelo. Estaba deseando que lloviera, para que quedaran limpias y aliviadas después de una buena ducha que no escupiera improperios. Me dí cuenta de que aquéllo no me pertenecía y que, de forma descarada, me echaba. Esa presión lleva robándome los pasos desde que sentí la estúpida necesidad de relacionarme. Al principio, me ahogaba en mí, y divagaba horas enteras sobre dudas existenciales que siempre me asediaron. Mientras, aterrada, escuchaba. Mi semblante dispara malestar y cobardía desde que me dí cuenta que la inseguridad parpadeaba en forma de alerta sobre mis ojos, suplicándome algo que ahora sólo sé hacer, sostenerme. Sostenerme en algo que no dibujara ondas de arriba abajo constantemente, algo que dejase de tambalearse a la hora de abrir los ojos o a la hora de despegar mis labios.
Ese deseo de libertad aumentaba en tamaño y disminuía en tolerancia, por eso sentía pequeños pellizcos en las encías. Por eso mis dientes chirriaban sin motivo alguno. Tenía los labios atenazados en algo parecido a la vergüenza, me dolían tanto que sentía la boca sumergida en penas. Si sonreía el dolor menguaba y las yagas se disipaban. Algo momentáneo que sólo hacía a solas. Frente a ellos me bebía las lágrimas, lo que favorecía al escozor de mis heridas. Entonces tiraban y quebraban, aglutinadas en prejuicios. Una vez (y lo recuerdo como si fuera ayer) me preguntaron algo, algo que despertó el parpadeo de esa alarma y que provocó una explosión. Esa vez no asentí con la cabeza, ni bajé la mirada. Lancé todo aquéllo que, encarcelado por mi miedo, se depositó en las heridas que componían mi boca y que alcanzaban la arteria aorta de mi corazón . Es un solo aspaviento las heridas cicatrizaron y las tenazas dejaron de presionar. Todas aquellas palabras, al principio tímidas, demostraron ser unas rebeldes empedernidas y perseguían, excitadas, al motivo del silencio que las abasallaba, las torturaba y las atormentaba. Así como una fan corre detrás de un ídolo. Cuando vi sus rostros apelmazados por la sorpresa y sus ojos reflejando pasividad, vi a mis palabras rebotar contra esa fría piedra. Fría como el mármol y rígida como la posición de mis piernas. Pero no chocaron, ni mucho menos. Sólo hicieron lo que realmente buscaban ser en la vida que les correspondía, la mía. Porque las busqué en los libros para asegurarles un futuro confortable en algún que otro sitio que no fuese mi ser, mis miembros o mis labios. A ellas también hay que enseñarlas qué hacer, que está bien y qué está mal. Premiarle por los buenos actos y reprenderlas por los malos, para que sepan qué hacer cuando sean escuchadas. Para que no se vengan abajo cuando alguien gire la cabeza o cuando alguien se tape los oídos. Porque el futuro único y estremecedor de las palabras es ése. Tener alojamiento en las vidas de las personas. Tener un sitio seguro dentro del corazón de cada una de ellas. Por eso las tengo guardadas con llave, escondidas tras el tejido arterial. No puedo permitirme perderlas en aquello que se esfuerza en deteriorarlas ni permitir que pierdan fuerza y mi ser quede totalmente expuesto. No. Yo sé que estas palabras tienen un solo destino, y sólo cuando toma el camino que da con él tienen significado. Significado porque él las coge tan delicadamente entre sus manos, que noto resbalar entre sus dedos.

domingo, 31 de julio de 2011

Abrazame en la oscuridad.

Paso el día pensando en tí, despierto pensando en tí y me acuesto pensando en tí. Todo esto es tan bonito, que me dejo llevar por el ritmo de mi corazón. Se acelera a tu lado, se apaga sin tí. Yo sin tí no puedo respirar. Y por eso yo canto, estés donde estés, y sentirte siempre junto a mí. Me llevaste de la mano por las calles de Madrid, te sentía tan especial. Me besaste en la Luna, me abrazaste al dormir, sonreía al pensar en tí. Cafés con tres de azúcar, canciones para tí, basta ya de hablar de amor. Que no quiero agobiarte, tan solo quiero quererte y cantarte con el corazón. Perdoname por quererte tanto. Perdoname por darte algo que nunca dí a nadie. Perdoname por extrañarte. Perdoname si solo pienso en tí. Aún recuerdo la mañana que me hiciste llorar, tu mentira se hizo realidad. Y esos besos en los ojos, que me dabas al dormir, ya perdieron todo su valor. Necesito que me abraces, que te dejes llevar y que a tus miedos dejes marchar. Necesito una palabra que me haga levantar cuando caiga en la oscuridad.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Recapitulemos...

Todo llega a su fin...
Veamos recapitulemos.., si recuerdo bien, empecé a ser feliz hace hace dos años, a pesar de las torturas de mis ''no compañeros'' , de sufrir burlas por gente ignorante que no sabe nada de la vida, pero llegó ella... Violeta, un día sin más, vino y se abalanzó sobre mi, sin aun conocerme...
Yo estaba un poco, bueno bastante triste pero sin embargo tuvo la valentía de venir y presentarse, teniendo en cuenta lo timida que es, que pequeña...
Nos conocimos, empezamos a hablar, a quedar, todo era otra cosa, tenía la ilusión de verla y de sacar lo más profundo de ella.. La veia y parecia que venia de otro mundo inexsitente, nunca conocí a nadie así, con esa alegría, sonriendo aun contando y estando en los más sumamente momentos tristes de su vida, pasando por una etapa donde no había nada bueno, todo era triste y oscuro, sin ninguna gota de color, ni alegría...
Cuidaba con el mas minimo detalle todo lo que me regalaba ya que la adoraba, era muy optimista, era genial... Empecé a tocar una barrera que separaba, pero nunca llegaba... Aprendí a usar bien las oportunidades...
Espezamos a convertirnos en buenos amigos, lo mejores incluso... pero ella no sabía que a mi me empezó a gustar, que yo no podía seguir consolandola porque no quería fastidiar nuestra relación a pesar de todo... no podía verla y no besarla, no podía resistirme a sus tan tiernos labios, a esa cara que cuando sonreía se veía el gran fondo de su corazón..
Todo empezó a ser un misterio, descubrí su sentimiento, sin embargo ella también sentía lo mismo y solo me falto decirle que era ella todo lo que quería, solo ella, solo ella... Nada me hacía sentirme especial ni tan fantastico como me hacía sentir ella, un mundo lleno de lágrimas, risas e ilusiones.. Le pedí que se quedara por favor y me hiciera sentir.. pero todo empezó a transformarse y desde entonces estamos juntos, estabamos echos el uno para el otro, por mucho que nos negabamos y nos odiabamos ambos cuando nos enfadabamos... Llegamos al odio, a poner en otro lugar el uno al otro, confundir personas, es triste llegar al odio con personas que realmente quieras o no, sabes que es tu otra mitad, la mitad que te falta cuando están todos pero no está esa persona... o sea, que no hay nadie. Sientes un vacío en tu interior, sientes que no puede venir a darte un abrazo por la espalda, un beso o a jugar contigo... a decirte tres tonterías y a quererte a sentir que te quiere, lo más bonito es que te sonria, de nuevo que sientas que te quiere, nada supera eso...
Nada que ver con relaciones anteriores, no eran de verdad, eran pequeñas imitaciones llevadas al fracaso, como prácticas fallidas, pero esta vez me hizo sentir feliz.
Y así superé todo, junto a ella y ahora se va... espero que no se enamore de otro, ni que me olvide, estoy seguro que la recordaré para siempre, éstos han sido los dos años mas bonitos de mi vida... me ha echo disfrutar como nadie.
Conocí a su hermana y a su padre, empecé a cuidarlas, a ir a buscar a Lucía al colegio, y a ella al Instituto.. a hacerles la cena y ha acostarlas, y ahora... ahora no puedo..
Y resulta que voy a intentar despedirme de mi amor, que se va volando y encuentro a una niña inocente, perdida en un mundo en el que apenas conoce... Que no conoce a las personas, extraña, rara, auténtica parece... Y ahora, todo parece una pesadilla...

miércoles, 23 de junio de 2010

NET ODADIUC

-¿Por qué? yo sólo quería despedirme de ella... ¿A dónde ira? no me lo ha querido decir... ¿ Se olvidará de mi? ¿Me echará de menos? ¿La echaré de menos yo? ¿Me seguirá queriendo? ¿Conocerá a alguien más especial y me dejará a mi...?.- Preguntas absurdas que dentro de horas tendré resueltas al oír de nuevo su dulce voz.
Quizás haya ido a un sitio lejano, para olvidarse de su alrededor que supongo que es lo que intentaba; o quizás, haya ido a un sitio cercano, por si se arrepiente o simplemente quiere venir a vernos a menudo. O quizás, la respuesta más lógica a un pensamiento tan irracional sea que se a marchado a otro lugar con distinto idioma, donde pueda seguir su carrera y aprender una nueva lengua, dónde todo; la vida diaria, las amistades, las costumbres, las cosas que no recuerden a su pasado.., sea distinto.-Pienso yo.
Ahora, Alejandro mira a su alrededor; por un momento que se a despistado, la niña ya no está.
Se levanta repentinamente y sale en busca de la cría sin rasto de ella. Sube la primera planta asaltando con todo el que se encuentra, nada.
Segunda planta, tras preguntar a todos los empleados, de nuevo sin rastro de la misteriosa niña.
Tercera planta, en conclusión, está allí sentada, voy corriendo hacia ella.
-¿Pero se puede saber donde estabas? ¡Estaba muy preocupado! Ahora bien, vamos...
Los dos aligeran el paso y callan para salir ya de este tan incómodo momento.
-¿Me vas a decir cómo te llamas? dice Alex. Pero no sirve de nada, la niña sigue sin contestar. Montan en el coche y Alejandro se fija en ella, lleva una falda rosa, una camiseta que le favorece mucho con el color tan blanco de su piel y una diadema preciosa. Pero entre las manos observa un pequeño papel en el que no se había fijado antes.
-¿Qué pone en el papel? A ver... ¿me lo enseñas?
Ella está incólume y sólo gira el papel hacia Alex. Él, se queda con cara extraña al ver que pone: NET ODADIUC. Siguen el camino a casa y por el momento, no vuelven a hablar ni una sola palabra más.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¡Violeta!


Inmensas son las ganas que me protegían para ir a por ella, la necesitaba, sí, es mi vida.
Jugando con su mirada despistada, la encuentra, pero tarde para poder atraparla en su inmenso y único mundo, pese a que sólo fuera por segundos.
La marca de mis manos se ubican en el cristal tras el frío cálido que abruma mis ideas, tras el desengaño de no poder volver a arroparla en mucho tiempo, en cogerla, en tocarle, su piel sutil sobre la mía.
Entonces, es cuando me entremezclo por todas las personas del aeropuerto, la niña aun en mi espalda. Noto que se me cae algo del bolsillo, pero apenas le doy importancia, ahora sólo existe Vio.
-¡Violeta!-grita Alex lo más fuerte posible.
Pero tarde, Vio, acababa de dar paso al interior del avión, tan bella y linda como siempre.
Alex no deja de correr aunque sepa que ya no sirve para nada, lo sigue intentando aun...
Muerto, cae sobre la pista, sucia y pringosa, pero no importa, la preocupación de Alex es que no ha podido despedirse de su amor, de su vida.
La niña se levanta y lo mira con cara extraña, sin hablar, le coge la mano y se sienta a su lado.
Él, destrozado llega a tumbarse y no para de dar puñetazos contra una farola, los nudillos cada vez sangran más, la gente lo mira, pero nada importa.